|
Perón
y los sindicatos
Durante el lapso comprendido entre 1943 y 1946 se produjeron importantes
cambios en la situación política y social de nuestro
país. Al tiempo que finalizaba la Segunda Guerra Mundial, la
República Argentina enfrentaba cambios decisivos. Durante la
presidencia del general Farell se fue consolidando un núcleo
nacionalista, liderado por el entonces coronel Juan Domingo Perón.
Este sector planteaba la necesidad de un desarrollo industrial independiente
y la plena incorporación de los trabajadores en el sistema
político.
Perón fue sin duda alguna el primer dirigente en comprender
y corresponder las frustradas aspiraciones de los trabajadores. En
los primeros encuentros con dirigentes sindicales, estos se encontraron,
gratamente sorprendidos, con un militar en mangas de camisa almorzando
un pebete de mortadela y manteca, que no sólo conocía
y atendía sus problemas, si no que se los solucionaba sin más
trámite. Que los maravillaba con su simpatía, carisma
y su cordial campechanía, que los ponía en un plano
de igualdad. Además de tratar los reclamos del movimiento obrero
como inquietudes legítimas del gobierno, confirió al
trabajador común un nuevo sentimiento de dignidad. Procedió
a transformar el Movimiento Sindical, debilitando la influencia que
ejercían sobre él los partidos de izquierda, afirmando
que eran ajenos a la tradición argentina y para lo que promulgó
nuevas leyes, reformó las existentes y creó nuevos sindicatos
y organizaciones. Apoyó a quienes querían que el movimiento
obrero debía constituir una fuerza política independiente,
y estimuló el desarrollo del nacionalismo criollo entre los
trabajadores migrantes del interior, cuyo número crecía
rápidamente. Ángel Perelman, secretario de la Unión
Obrera Metalúrgica, fundada en 1943, enunció con claridad
éste nacionalismo criollo o antiliberal. Sostenía que
los partidos socialistas y comunistas, junto con la CGT de entonces
habían traicionado los intereses de los trabajadores y del
país.
En unos de sus discursos Perón dice: ...”que los jefes
de la revolución habían dividido al país en dos
grupos. Unos eran los hombres que trabajaban, otros, los hombres que
viven de quienes trabajan. Nos hemos colocado abiertamente al lado
de los hombres que trabajan...”
Perón representaba a una línea más flexible
y de mayor apertura y sensibilidad ante la problemática social.
La nueva Secretaría de Trabajo y Previsión –creada
por iniciativa del coronel Perón– produjo un giro de
180 grados respecto de los gobiernos anteriores, tendiente a establecer
una relación más fluida con el movimiento obrero.
Indudablemente el vínculo entre el Conductor y los líderes
obreros fue en primer lugar, quien luego sería su esposa,
María Eva Duarte, quién diría desde el alma
“ .. yo sé lo que es la pobreza..yo sé lo que
es tener que trabajar desde muy chica..” Otro vínculo
fue el Coronel Mercante, hijo de un maquinista ferroviario y militante
de la Fraternidad.
Las principales medidas fueron impulsadas por Perón fueron
las siguientes:
1) El Estatuto del Peón, estableciendo un salario mínimo
y mejorar las condiciones de alimentación , vivienda y trabajo
de los trabajadores rurales.
2) El establecimiento de la Seguridad Social y la jubilación.
3) La creación de Tribunales de Trabajo
4) Amplias mejoras salariales y el pago del aguinaldo para todos
los trabajadores.
5) El reconocimiento de la asociaciones profesionales, con lo cual
el sindicalismo obtuvo una mejora sustancial de su posición
en el plano jurídico.
Las reformas impulsadas por Perón continuaron durante 1944
y 1945. Trayendo como consecuencia un indisoluble vínculo
político entre el Estado y el movimiento obrero.
Al mismo tiempo que se iba gestando este vínculo, en otros
sectores también crecía el descontento y la oposición
a las mejoras sociales de Perón, como la de la tradicional
oligarquía de los terratenientes y de los grandes empresarios.
Ante el agravamiento de la situación de enfrentamiento entre
el movimiento obrero y organizaciones patronales, se estrechó
aún más el acercamiento político entre Perón
y el sindicalismo. Además, Perón iba ganando cada
vez más terreno dentro del gobierno, llegando a ocupar simultáneamente
los cargos de Vicepresidente de la Nación, Ministro de Guerra
y Secretario de Trabajo. Pero la tormenta se cernía sobre
el Coronel.
El 17 de octubre
Todo comenzó el 9 de octubre de 1945: el Coronel Perón
fue obligado a dimitir de sus cargos, siendo detenido y encarcelado
en la isla Martín García. La dimisión provocó
una inusitada crisis de que fue resuelta el 17 de octubre, cuando
sus seguidores sindicalistas, especialmente la Confederación
General del Trabajo (CGT), lograron su liberación en una
gesta que entró en la historia. Entre los trabajadores existía
la certeza de que la caída de Perón sería el
triunfo de los patrones, y la consiguiente pérdida de las
conquistas sociales. Temprano, el 17 de octubre de 1945, al darse
a conocerse la forzada renuncia de Perón, miles de obreros
comenzaron a movilizarse en distintos lugares del país. No
sólo hubo paros y manifestaciones espontáneas, sino
que muchos gremios –en el Gran Buenos Aires, Rosario, Tucumán–
declararon de hecho una huelga general por tiempo indeterminado
para reponer en el poder a su líder. El dirigente metalúrgico
Angel Perelman diría años más tarde en su libro
“Cómo hicimos el 17 de octubre”: "...el
cuerpo de delegados metalúrgicos se había diluido
en el océano de mil manifestaciones y columnas parciales;
las masas habían deglutido a los sistemas de organizaciones
sindicales y los miles de delegados de fábrica estaban a
la cabeza de la muchedumbre que habría de encontrar su unidad
a través de cien calles y barrios en la histórica
Plaza de Mayo"
Ese día, ya al anochecer, con Perón en el balcón
de la Casa Rosada, y la colmada Plaza de Mayo se estableció
un diálogo entre el conductor y su pueblo que nunca se cerraría.
Cuatro días más tarde, Juan Domingo Perón,
que era viudo, se casó con su compañera, María
Eva Duarte, más conocida por el nombre de “Evita”.
Tras una campaña electoral electrizante, Perón fue
elegido presidente en 1946, con el 56% de los votos. Creador de
su propio movimiento, el Peronismo, siguió políticas
sindicalistas, nacionalistas y populares, con la ayuda de su esposa,
que pasó a ser un apoyo único e insustituible de su
Gobierno en la relación con los sindicatos.
Perón-Evita: Justicia Social
A través de la planificación económica de los
planes quinquenales, el Gobierno del General Juan Domingo Perón
estableció la Justicia Social, por un lado al mejorar las
condiciones laborales y de vida de los trabajadores y por el otro
alentando y fomentando directamente el desarrollo de una industria
genuinamente nacional reclamada por sectores empresarios. Aquellos
mismos que en 1944 se negaban a pagar los aumentos de sueldo y el
aguinaldo, vieron que esta nueva situación ampliaba su mercado
interno a través de mayor consumo y por consiguiente las
ventas y ganancias. Los trabajadores –como nunca- vieron crecer
espectacularmente su nivel de vida, pasando de una participación
del ingreso nacional en 1944 del 44,8% al 58% en tan sólo
6 años.
El
golpe de la llamada “revolución libertadora”,
el exilio y la vuelta
La dolorosa muerte de Evita en 1952, aún es sentida por la
mayoría del pueblo. Este fue tal vez el punto de inflexión
del Gobierno del Presidente Perón. Su derrocamiento a manos
del Ejército, en 1955 puso fin a su gobierno. Su renuncia
–malinterpretada por algunos- fue sin duda alguna para evitar
otro derramamiento de sangre (hay que recordar el cobarde bombardeo
de la Plaza de Mayo ocurrido días antes) y para preservar
las conquistas sociales obtenidas. Sin embargo, durante sus 18 años
de exilio, Perón contó con la adhesión de los
sindicatos –que cargaban con el grueso de la labor de la “Resistencia”-
y su influencia en la política de Argentina, apoyando a sus
seguidores en su intento por alcanzar nuevamente el poder. Tal vez
esta fue la etapa más brillante del general como estratega.
Ya sea desde Paraguay, República Dominicana o desde la famosa
residencia “Puerta de Hierro” en Madrid, fue hilando
fino, y moviendo esos hilos desde la distancia para en definitiva
marcar la agenda política del país. Con Perón
en el exilio, frustrando su regreso, proscrito hasta la locura de
prohibir por decreto el hecho de mencionar su nombre, a pesar de
todo ello lograba influir en los destinos del país como si
aún estuviese sentado en el sillón de Rivadavia. “Luche
y vuelve” era la consigna del pueblo expresado por la “Resistencia
Peronista”. Nombraba delegados personales, apoyaba a unos
o amonestaba a otros, Manejando el poder como sólo él
supo hacerlo. Pese a que algún presidente de facto afirmara
que al General Perón "...No le daba el cuero para volver..."
Pero al viejo caudillo el cuero le dió y finalmente regresó
a nuestra patria, una vez que los peronistas, agrupados en el Frente
Justicialista de Liberación, vencieron en las elecciones
presidenciales de 1973. Fué el gran promotor de la tan ansiada
Unión Nacional, simbolizada en el histórico abrazo
con el Dr. Ricardo Balbín, quien fuera antes un declarado
contrincante. Juan Domingo Perón fue electo presidente por
tercera vez, con su tercera esposa, María Estela Martínez
de Perón, como vicepresidenta. Murió, en el ejercicio
de ese cargo, el 1 de julio de 1974.
|