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José
Ignacio Rucci
Nació el 15 de mayo de 1924 en la localidad de Alcorta, provincia
de Santa Fe en un puesto de la estancia “La Esperanza”.
De orígenes muy humildes, su primer trabajo, siendo apenas
adolescente, fue el de domador de caballos.
Abandonando
su ámbito rural, vino a tentar el destino a la Capital Federal,
como tantos otros en esos tiempos.
Desde
muy joven se destacaba en él un espíritu lleno de
inquietudes y una aguda inteligencia
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Sus
comienzos como metalúrgico Consigue
trabajo en la fábrica de cocinas “Catita”, muy
populares en aquella época, lo que lo lleva a convertirse
en un trabajador metalúrgico, empezando bien desde abajo,
comenzando barriendo el taller para luego gracias a su constancia
y capacidad ir adquiriendo conocimientos para realizar tareas más
técnicas, pero siempre con el orgullo de ser obrero. Aún
después de conseguir ser electo delegado.
Su pequeña figura se fue agigantando cobrando gran relevancia
en su gestión de delegado, que lo lleva a ser Secretario
de Prensa de la Unión Obrera Metalúrgica cuando era
encabezada por Augusto Timoteo Vandor
Secretario
General de la CGT
Se destacó
también por su eficaz gestión como interventor nombrado
por el gremio de la seccional de San Nicolás a mediados de
los años 60, trascendiendo aún más su prestigio
como sindicalista de primera línea.
En Julio de 1970 siendo un modelo a seguir tanto como sindicalista,
como ser humano, compañero leal, humilde y valiente como
pocos, el Congreso Confederal, lo designa Secretario General de
la CGT, y electo nuevamente en el cargo en 1972. Su lucha fue constante,
testimonio de ello fue que literalmente vivía en su despacho
de la sede de la calle Azopardo.
El
retorno del General Perón
No hay
dudas que José Ignacio Rucci fue una pieza clave en el retorno
del General Perón a nuestra patria y su posterior tercera
presidencia. Queda como un ícono de la memoria popular aquél
lluvioso pero glorioso día, aquella imagen de Rucci llevando
del brazo a Perón y sosteniendo en alto un paraguas para
guarecerse ambos de la lluvia.
El
Cobarde crimen
El 23
de Septiembre de 1973, pocos días antes de ver a Perón
asumir por tercera vez la presidencia, los argentinos nos enteramos
que habían asesinado a Rucci. De a poco se fueron conociendo
los detalles del vil asesinato. Fue poco después del mediodía,
cuando Rucci y un grupo de dirigentes sindicales abandonaban una
reunión en una vivienda prestada en la calle Avellaneda al
2900. Todo indica que hubo una cuidada planificación, una
cuidada logística, armas sofisticadas y un ensañamiento
y sangre fría que hace pensar en un grupo muy profesional,
ligado a intereses poderosos
Rucci recibió innumerables heridas, casi todas mortales,
y de diferentes calibres. Uno de sus choferes logró sobrevivir,
pese a recibir 7 disparos
José Ignacio Rucci se había casado con Nélida
Blanca Vaglio y tuvo dos hijos: Aníbal y Claudia que apenas
tenían 14 y 9 años cuando asesinaron a su padre.
La muerte de Rucci, a los 49 años de edad, hizo decir al
General Perón en el velatorio: -“Me han cortado las
patas…”
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